¿Estás listo para el combate? Cada 29 de junio celebramos en Haro la tradicional romería a los Riscos de Bilibio. Este particular enclave, a 6 kilómetros de la localidad, recibe a cientos de romeros para luchar en una batalla muy especial, «La Batalla del Vino». Los romeros, vestidos de blanco inmaculado, nos dirigimos a los riscos a las 7 de la mañana cargados de litros y litros de vino. Vino que no se bebe ¡se arroja! Sí, sí, nos lo tiramos unos a otros, tintando las ropas blancas del mismo color del vino. Rodeados de centenares de personas, que ríen y bailan al son de la música de las “charangas”, mientras desde el cielo cae una lluvia de vino. Una lluvia que huele diferente, que se desliza por tu cara y aunque te cala hasta los huesos, no lo cambiarías por nada del mundo.
Exhaustos de bailar y reír, después de doce horas disfrutando de la noche jarrera, es hora de llenar el estómago. A las faldas del campo de batalla, una vez terminada la contienda, la gente se reúne en grupos de amigos alrededor de los sarmientos encendidos para preparar el almuerzo: los típicos caracoles con tomate, chorizo, morcilla, chuletillas, etc. Todo ello acompañado de un porrón fresquito de vino, esta vez si para beber…
Una vez saciado el hambre, toca volver a Haro y seguir con la fiesta dando las tradicionales «Vueltas» alrededor de la plaza del Ayuntamiento, en la que se concentran las hordas moradas bajadas de San Felices y aquellos que no han tenido el coraje de subir a la batalla. Un año más, sobrevivimos para contarlo, sólo nos queda descansar…


